lunes, 26 de septiembre de 2011

Opinión de la columna "El Jaleo del Perreo" de Ana Lydia Vega

            El reguetón ha sido uno de los géneros musicales que más disyuntiva y controversia ha generado en los diversos sectores que conforman la sociedad puertorriqueña. Tanto sectores liberales como conservadores han entrado en la discusión sobre cuán moral o ético es fomentar este tipo de música en los jóvenes. La realidad a mi entender es que el reguetón es una forma de comunicar y transmitir esa realidad social que se esta viviendo en el día a día del puertorriqueño. Es muy probable que muchos que lo critican y lo acusan de vulgar y grotesco tengan razón, pues la mayoría de las veces los artistas no consideran las consecuencias que pueden tener en las nuevas generaciones esa manera de expresarse y ese estilo de vida que promueven como el ideal para gozar de lo mejor de la vida. Además, si queremos acabar con ese patrón social que nos esta llevando a que muchos de los jóvenes mueran a consecuencia de crímenes violentos o que entren a lo que comúnmente denominamos como el bajo mundo tenemos la obligación de llevar un mensaje totalmente opuesto al que se promueve en las líricas y los videos de los reguetoneros. Pero para lograr esto no tenemos que censurar al reguetón, pues hay que reconocer que este género musical atrae a muchos de los jóvenes de estas nuevas generaciones por su ritmo y su forma particular de hacer rima y lírica. En otras palabras, el reguetón es un espacio artístico y recreativo, como bien argumenta Ana Lydia Vega en su columna “El Jaleo del Perreo”, en donde los jóvenes pueden sacar todo su potencial para explotar al máximo todos aquellos talentos y capacidades que tengan. Es por tal razón que yo estoy de acuerdo con la existencia y promulgación del  reguetón siempre y cuando se ha utilizado para llevar un mensaje que logre contrarrestar esa triste realidad que nos esta tocando vivir en Puerto Rico y devolver la esperanzas y la confianza de que podemos echar hacia adelante esta sociedad. 

miércoles, 7 de septiembre de 2011

La violencia arropa a la Isla del Encanto


            Aquel que lea algún periódico, que vea televisión, que escuche radio o simplemente que navegue en el internet habrá tenido la oportunidad de darse cuenta como lamentablemente la sociedad puertorriqueña esta siendo azotada por una ola inmensa de crímenes violentos, y es que lamentablemente la violencia a rompido fronteras y se ha hecho sentir por todas partes. Ya no existe sitio alguno en donde uno pueda asegurar que esta libre de violencia, pues hasta la propia familia como institución social ha comenzado a colapsar por la presencia de la misma. Han sido muchos los factores que han provocado de una forma u otra la alta incidencia de violencia, como por ejemplo: las acciones inhumanas y nefastas del gobierno (incluye despidos, corrupción, déficits económicos, entre otras), la evidente crisis de valores que existe entre los propios ciudadanos y el sentimiento de indiferencia que ha comenzado a surgir dentro de toda la sociedad. En resumidas cuentas, todos tenemos culpa en cierto sentido de que exista una alta incidencia de violencia en la Isla pues en vez de reinventarnos en los tiempos difíciles lo que hacemos es encerarnos y cohibirnos antes las situaciones adversas que se nos presenta.